Desafíos y oportunidades a meses del debut de la ley REP

El 1 de enero de 2021 comienza a operar la Ley de Responsabilidad Extendida y Fomento al Reciclaje que fija ambiciosas metas para el primero de los seis productos prioritarios que contempla este cuerpo legislativo, se trata de los neumáticos fuera de uso (NFU) cuya recolección y valorización es especialmente desafiante en la industria minera.

Para tener una idea de la problemática, se estima que en Chile anualmente se consumen 180 mil toneladas de neumáticos (6,5 millones de unidades) y se dan de baja el equivalente a 100 mil toneladas, de los cuales un tercio correspondería al formato de más de 57 pulgadas directamente relacionadas con las faenas mineras. Desde el próximo año, la ley REP espera que los productores cumplan metas del 50% de recolección y un 25% de valorización tanto en neumáticos convencionales como mineros, los que aumentan a un 100% de valorización para estos últimos al 2026 y un 90% al 2028 para los demás.

«Las metas propuestas son ambiciosas, pero alcanzables para los productores. Además, son equivalentes a lo establecido por los países de la OCDE. Esto significará una mejora ambiental muy visible y, además, enormes oportunidades para nuevos emprendimientos verdes», declaraba hace un par de años la Ministra de Medio Ambiente, Carolina Schmidt.  Con un reglamento aprobado en sus aspectos esenciales, pese al entusiasmo de los productores por colaborar en esta tarea, ya hay voces que anticipan la incapacidad estructural para lograr los objetivos.

Según las proyecciones de los productores de esas 100 mil toneladas de

 

NFU anuales, hay capacidad reportada para valorizar sólo 32 mil toneladas, es urgente que el déficit sea a absorbido por nuevas normativas, innovación y desarrollo.

Si bien las dificultades estarían principalmente por la falta de incentivos de mercado para desarrollar emprendimientos que amplíen la capacidad de reciclaje y optimicen los procesos; el desafío creativo es al menos interesante. Actualmente, la gran mayoría de plantas de reciclaje se centran en la vulcanización, la reducción mecánica -sacar el acero y reducir el caucho en pedazos pequeños- o en la pirólisis -proceso técnico que descomponen los neumáticos a sus elementos originales como gas, acero, diesel y negro de humo- pero no existe una demanda robusta para estos subproductos.

La mayoría de los actores hablan del uso que se le da en la mantención de canchas sintéticas a este caucho procesado, pero ese mercado no crecería a la misma velocidad que la oferta de NFU que necesitan valorizarse. En este sentido, la oportunidad está en la innovación tecnológica y en la búsqueda de usos creativos para esos elementos y, con ello, desarrollar instrumentos de colaboración publico privada para incentivarlos.