Proyecto para cuantificar reducción de impacto ambiental entró en fase de diseño.

Cuando los socios fundadores de Inexlink comenzaron a modelar lo que sería la compañía hace cuatro años, tenían perfectamente claro que en el mundo industrial, y específicamente en el minero del que provenían, se podía rentabilizar los inventarios inmovilizados, obsoletos y sobrestock de una mejor manera ofreciéndolos a otras empresas para que les diera el uso original y no darlos de baja, en el mejor de los casos, como chatarra. También, que este ejercicio tenía una externalidad positiva ambiental, al reinsertar equipamientos que estaban sin uso y/o completamente operativos almacenados en una bodega, evitando que quienes los necesitan los adquieran a sus fabricantes con toda la huella que eso significa tanto en manufactura como en transporte. Cuantificar este impacto, es uno de los próximos desafíos del modelo.

¨Es relativamente fácil, luego de despejadas las variables de confianza y transparencia, que nuestros clientes visualicen lo conveniente que es vender equipos que les ¨sobran¨ a un precio mejor que la chatarrización o el remate; y comprar equipos que necesitan, nuevos o con poco uso, a menos de la mitad del costo de mercado. El que sean parte de la llamada economía circular, que ahorren huella de carbono o que simplemente estén reciclando, es un ¨bonus track¨ que es mirado con buenos ojos, pero que queda un poco en el aire porque es difícil de cuantificar. El 100% de lo que ayudamos a vender se lo ahorramos al planeta y esperamos medir ese impacto y traspasárselo a nuestros clientes” puntualiza Mauricio Salina, Gerente General y fundador de Inexlink.  

 

En este sentido, agrega el ejecutivo, la crisis sanitaria mundial evidenció como nunca antes la precariedad de nuestras economías y la necesidad imperiosa de transitar hacia diseños sustentables. ¨De alguna manera, algo que ya teníamos visualizado adquirió sentido de urgencia. Queremos seducir a nuestros clientes con los beneficios ambientales de la economía circular, pero para eso debemos avanzar con indicadores reales y no quedarnos sólo en declaraciones de principios. Queremos cuantificar el impacto positivo, fijarnos metas y ayudar a nuestros clientes a cumplir las suyas¨, agrega Salina.

Para ello, junto con Greenticket consultores están actualmente en la etapa de diseño de lo que sería una primera calculadora de ecoequivalencia que entregue parámetros objetivos de lo que el planeta se ahorra al reinsertar al proceso productivo equipos que ya fueron fabricados. ¨Es un objetivo ambicioso pues hacer una medición de este tipo no está exento de complejidades, queremos avanzar con cautela pero con decisión. Sin embargo, es evidente que si logramos, por ejemplo, que 30 kilómetros de tuberías que están nuevas en dependencias de una compañía aquí mismo, puedan ser adquiridas por otra para algún proyecto en vez de mandadas a hacer al fabricante original en otro continente nos ahorramos bastantes emisiones desde su elaboración hasta su transporte y con eso ganamos todos¨, finalizó.

Si tienes interés en conocer más de este proyecto o quieres que tu empresa forme parte del desarrollo, escríbenos a contacto@inexlink.com